Jean Baptiste de Lamarck nació en
Bazetin-le-Petit. Muy joven ingresó en el ejército, donde por su valor en
combate ascendió rápidamente a oficial. En 1768 debido a una herida en el
cuello tuvo que abandonar la carrera de las armas, como solo le quedó una
pequeña pensión para vivir, y dada su posición de caballero decidió estudiar
medicina, profesión que nunca llego a practicar. En aquellos años la botánica
estaba muy ligada a la medicina, y era una afición muy popular entre la nobleza
que cultivaba en sus propiedades gran variedad de especies de flores y plantas
traídas del extranjero, esto hizo que Lamarck se dedicara a la botánica, pero
con un espíritu científico. No tardó en escribir un gran libro titulado
"Flora de Francia" que le publicó el naturalista Georges Louis Buffon,
en el que comenzó a aplicar claves dicotómicas en la clasificación de las
especies.
Gracias al prestigio obtenido con
su libro y a la amistad con Buffon lo eligieron miembro de la Academia Francesa
de Ciencias, obteniendo un puesto en el museo de Historia Natural. En 1793,
motivado por una reorganización del museo, pasó a ser profesor del área de
insectos y gusanos, departamento que luego él renombraría como de zoología de
invertebrados.
Lamarck fue el primero en utilizar el término de biología
para referirse a las ciencias de la vida y el que acuñó la palabra
invertebrados. Sobre este nuevo campo escribió un importante libro en siete
tomos "Historia natural de los animales invertebrados" (1815-1822)
muy avanzado para su época.
Su principal aportación es la
teoría del transformismo, según la cual los organismos han de sufrir
modificaciones para adaptarse a las diferentes condiciones en las que han de
existir. Para lograr dicha adaptación, las especies desarrollan cambios en sus
organismos que permiten la supervivencia.
Escribió sobre muy diversos temas
como meteorología, química e hidrología, pero por lo que es más conocido es por
su teoría de la evolución, que expuso en el libro "Filosofía
Zoológica" (1809). Según Lamarck, los órganos se adquieren o se pierden
como consecuencia del uso o desuso, y los caracteres adquiridos por un ser vivo
son heredados por sus descendientes. De está manera un herbívoro que estire el
cuello para alcanzar las ramas altas, logrará que este se alargue, y tras
varias generaciones de transmitir esta característica a sus descendientes
tendríamos una jirafa. Para Lamarck el principio que rige la evolución, es la
necesidad o el deseo, que él denominó "Besoin", también se conoce su
teoría como "herencia de los caracteres adquiridos" o Lamarkismo.
El rechazo que sufrió la teoría
de la evolución de Lamarck, marcó el descrédito de su autor en vida y aun mucho
después de su muerte, y arrastró consigo injustamente al resto de su obra. No
fue hasta principios del siglo XX cuando se revisaron sus ideas y se le comenzó
a reconocer como un gran naturalista y pensador avanzado para su época.
Hoy día, sabemos que el uso o
desuso de un órgano no es heredable. La imposibilidad de demostrar el
lamarckismo hizo que triunfase la teoría propuesta por Darwin, en la que el
principio que rige la evolución es la Selección Natural ,
que se basa en la supervivencia del más apto.
Diversas circunstancias hicieron
que Lamarck fuera perdiendo el prestigio y su posición científica, entre ellas
se pueden considerar, que nunca expuso con claridad ni razonó de forma
coherente sus argumentos, sobrevalorándolos y subestimando sus deficiencias;
utilizaba un lenguaje presuntuoso y grandilocuente; y se ganó la enemistad de
importantes adversarios, entre ellos el eminente biólogo y antievolucionista,
Georges Cuvier. Lamarck murió solo, ciego y empobrecido a los 85 años en 1829.
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