El físico y matemático André-Marie Ampère, nació en Lyon, Francia, el
22 de enero de 1775. A
pesar de no haber asistido nunca a una escuela como tal, recibió una esmerada
instrucción de su padre, de profesión comerciante, pero muy entendido en
literatura latina y francesa, y en diferentes ramas de la ciencia.
André-Marie resultó ser un niño prodigio y a la edad de 12 años ya
poseía sólidos conocimientos acerca de las matemáticas básicas conocidas en la
época que le tocó vivir, ciencia que continuó fortaleciendo hasta llegar a
dominar el cálculo diferencial e integral. Su educación la completó, de forma
autodidacta, devorando con su lectura los libros de la biblioteca familiar.
Desde 1820 André-Marie Ampère se interesó por el estudio de la teoría
de la electricidad y el magnetismo. Basado en las investigaciones realizadas
por el físico danés Hans Christian Ørsted, relacionadas con el movimiento de
una aguja magnética cuando se encuentra próxima a un flujo de corriente
eléctrica, pudo demostrar que el paso de ésta a través de un cable conductor
era capaz de producir un campo magnético a su alrededor.
Posteriormente demostró también que la dirección de las líneas de
fuerza del campo magnético que se producía estaba directamente relacionada con
la dirección que llevaba el flujo de la propia corriente que circulaba por el
conductor.
Basado en esa experiencia, en 1825 formuló los fundamentos teóricos
del electromagnetismo, conocido como “Ley de Ampere”, donde se postula la
relación básica que existe entre la corriente eléctrica y el surgimiento de un
campo electromagnético.
André-Marie Ampère sentó así las bases de la electrodinámica
demostrando la creación de campos magnéticos cuando la corriente eléctrica
atraviesa un conductor y la estrecha relación existente entre ambos fenómenos,
es decir, entre la electricidad y el magnetismo.
La aplicación práctica de la electrodinámica se convirtió después en
algo fundamental para el desarrollo de la ciencia y la técnica a partir del
siglo 19.
Ampère fue también el primero en llamar a la “corriente” eléctrica por
ese nombre y en medir la intensidad de su flujo utilizando un instrumento que
él mismo construyó y que más tarde tomó el nombre de “galvanómetro”.
André-Marie Ampère falleció en Marsella, Francia, el 10 de junio de
1836. En su honor se adoptó el “ampere” y su símbolo (A) como unidad de medida
de la intensidad de la corriente eléctrica.
Algunos países de habla hispana emplean también la palabra
"amperio" para designar esta unidad de medida, aunque lo correcto es
"ampere", de acuerdo con lo estipulado en el Sistema Internacional de
Medidas (SI).
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