jueves, 2 de octubre de 2014

DANTE ALIGHIERI

DANTE ALIGHIERI


 Poeta italiano (Florencia 1265 - Ravena 1321). Hijo de Alighiero de Bellincione y de una dama llamada Bella, pertenecía a una familia de la burguesía güelfa, pese a lo cual el poeta se vanagloriaba de su origen noble, y en el Paraíso (cantos XV y XVI) evocó la figura de su antepasado Cacciaguida, que fue armado caballero por el emperador Conrado III de Suabia.
De su niñez y adolescencia se sabe muy poco. Antes de 1278 su madre había muerto; mientras, estudiaba en su ciudad natal, y con toda certeza, fue discípulo del famoso Brunetto Latini, que aparece en el Infierno (canto XV); entre sus amigos íntimos figuraba el futuro gran poeta Cavalcanti. Según afirma en la Vida nueva, a los nueve años (1274) vio por primera vez a Beatriz,un año menor que él, y al volverla a ver al cabo de nueve años concibió por ella un amor platónico que expresó en la Vida nueva (Vita nuova), especie de diario íntimo en verso y prosa, cuya redacción debió de terminarse hacia 1294. Beatriz desempeña un papel clave en la DivinaComedia como personaje encargado de guiar a Dante durante la segunda etapa de su viaje. Durante estos años alternó el estudio (en la universidad de Bolonia) con una vida al parecer un tanto disipada; en 1289 combatió valientemente en la batalla de Campaldino, y en 1290 es la presunta fecha de la muerte de Beatriz. Un año más tarde, contrajo matrimonio con Gemma di Manetto Donati, de la que tuvo cuatro hijos. A partir de 1295 empezó a tomar parte en la vida pública de Florencia: miembro del consejo especial del pueblo (1295-1296) y, posteriormente del consejo que elegía los priores, de 1296 a 1297 fue miembro del Consejo de los Ciento. En 1300 fue designado como embajador en San Gimignano para organizar la lucha de los güelfos de la Toscana contra las intrigas del papa Bonifacio VIII, y, en octubre de 1301, marchó a Roma para ofrecer la paz al pontífice; éste le retuvo junto a sí hasta que, a finales de año, el papa, aliado con Carlos de Valois, conseguía hacer triunfar en Florencia a los güelfos del partido "negro"; los güelfos "blancos" (moderados), a cuyo partido pertenecía Dante, fueron desterrados, y el 27 de enero de 1302 se condenaba al poeta a multa, expropiación y exilio; una segunda sentencia (10 de marzo) le condenaba a ser quemado vivo caso de encontrársele en Florencia.

En 1302 y 1303, Dante participó en las tentativas de los "blancos" desterrados, que intentaban volver al poder por la fuerza, y se reunió con ellos en Forlì, pero, decepcionado por el egoísmo y el odio partidista de los demás proscritos, que parecían olvidar que, a pesar de todo, Florencia seguía siendo su patria, se apartó de ellos y comenzó así su vida errante. Visitó primero Verona, donde fue huésped de la noble familia de los Escalígero; luego, Padua y Rímini; de 1306 a 1309 recorrió Italia septentrional. En 1310, la proyectada invasión de Italia por Enrique VII de Luxemburgo colmó de júbilo al poeta, que esperaba así ver realizado su sueño de un imperio romano universal; pero la muerte de Enrique VII frustró sus esperanzas (1313), y se vio obligado a reemprender su vida errante. Exceptuado de la amnistía de 1311, y condenado de nuevo por rebelde en 1315, ya no volvió a Florencia. Tras su paso por Lucca y Verona, fue generosamente acogido en Ravena por Guido Novello de Polenta, y en esta ciudad murió el 14 de septiembre de 1321, al regreso de una embajada en Venecia.
Su obra en lengua latina está compuesta de los siguientes libros:
De vulgari elocuentia, opúsculo inacabado, escrito entre 1304 y 1307,
La Monarchia, entre 1310 y 1314, tratado político que refleja la crisis ideológica del poeta
Las dos Églogas (Eglogae), compuestas en Ravena en 1319 ó 1320
La disputa sobre el agua y la tierra (Questio de aqua et terra), tratado de física, compuesto en Verona y de cuya autenticidad se dudó hasta 1907.
Las trece Espístolas (Epistolae) que se conservan son sólo una reducida parte de las que se sabe que llegó a escribir; dos de ellas fueron escritas en representación de los desterrados de Florencia    Sus obras conservadas en lengua italiana son:
El banquete, tratado filosófico, escrito hacia 1307, que consiste en una serie de glosas a diversas composiciones poéticas.
Las Rimas o Cancionero es una recopilación de la obra poética de Dante
La Vida nueva, máxima expresión del sentido poético de dolce stil novo, ha dado una gran celebridad a su autor.

La Divina Comedia. Toda la producción dantesca queda eclipsada por este gran poema. Síntesis grandiosa, a un tiempo apasionadísima y equilibrada, del cristianismo y de la cultura clásica, de la teología, la poesía y la política 

miércoles, 1 de octubre de 2014

NICOLÁS COPÉRNICO

NICOLÁS COPÉRNICO


Está considerado como el artífice del renacimiento de la astronomía. Huérfano de padre cuando Nicolás tenía sólo 10 años, quedando a cargo de su tío Lucas Watzelrode, canónigo y futuro Príncipe-Obispo de Warmia, quien le posibilitó una excelente educación y una vida sin preocupaciones materiales.
A partir de 1513, desarrolla la teoría matemática que permite realizar cálculos planetarios basados en el sistema heliocéntrico. El sistema geocéntrico de Ptolomeo, desarrollado en el siglo II, era el modelo de universo aceptado en tiempos de Copérnico. La idea de un sistema heliocéntrico había sido discutida en la antigüedad por los griegos (Aristarco lo propuso en el siglo III a.C.) pero había sido desechada porque la física aristotélica no podía aceptar el movimiento de la Tierra. Hacia los años veinte del siglo XVI, envió a algunas personalidades conocidas suyas manuscritos que versaban sobre la arquitectura del sistema planetario y en los cuales se postulaba que la Tierra gira alrededor de su eje y que ésta y los planetas se mueven alrededor del Sol; ideas éstas, que no había llegado tanto por mediciones y observaciones, sino que más bien por razonamientos teóricos.

En 1533 escribió su primer libro, el «Commentariolus», un bosquejo de sus hipótesis sobre los movimientos celestes. Esta obra tuvo excelente acogida en los círculos oficiales de la Iglesia y en 1536 el Cardenal Schönberg insta a Copérnico a escribir un tratado donde se presente su teoría detalladamente.

En 1539 recibe Copérnico la visita en Frauenburg de un joven matemático alemán Georg Joachim von Lauchen, también conocido como Rético o Rheticus. Este lo motiva para completar su obra y le ayuda en su preparación.


Rético permaneció dos años en Frauenburg trabajando con Copérnico. En 1540, difunde el primer informe sobre las investigaciones copernicanas, la «Narratio prima» . Desgraciadamente, no pudo ayudar en las últimas etapas de impresión del tratado en la ciudad alemana de Wittenberg, dejándolo en manos de Andreas Osiander quién, sin una autorización expresa de Copérnico y sin firmarlo, agregó un prólogo al libro en el que expresa que el sistema heliocéntrico es un artificio útil para el cálculo de posiciones planetarias, pero no es necesario que sea cierto, ni siquiera probable. Ese no era el punto de vista de Copérnico quien sin duda creía en la verdad de su hipótesis. Desgraciadamente Copérnico recibió una copia del libro en su lecho de muerte. El libro titulado «De Revolutionibus Orbium Coelestium» apareció en marzo de 1543 y Copérnico falleció el 24 de mayo del mismo año. Con Nicolás Copérnico, su Sabiduría e intuición, se cierra la Edad Media en ciencias y a se inician los Tiempos Modernos. Su brillante libro es el punto de partida de una nueva era para las formas de hacer ciencia, pese a que con la primitiva teoría copernicana no se podían obtener predicciones precisas de los movimientos planetarios. Copérnico se vio, además, obligado a introducir gran número de epiciclos para que la teoría coincidiera hasta cierto punto con los hechos. El problema, como hoy sabemos, estribaba en que Copérnico se limitó a órbitas circulares.

PEDRO RUIZ GALLO

PEDRO RUIZ GALLO

El Teniente Coronel Pedro Ruiz nació en la villa de Eten el 24 de junio de 1831. Fueron sus padres: el coronel español don Pedro Manuel Ruiz y doña Juliana Gallo, siendo niño perdió a su padre. Estudió y trabajó en su pueblito natal, hasta los once años, edad en que pierde a su madre, lo que lo obliga a viajar a Chiclayo y a trabajar en el oficio de relojero.

Su primer invento: una caja musical

Desde muy niño reveló su genio precoz, todos sus juegos infantiles revelaban al futuro inventor. Se pasaba horas enteras en la playa, observando el vuelo de las aves y desde ya manifestaba ansias de volar. Le fascinaba la mecánica. Llamó la atención un aparato de cuerda que hizo, cuando tenía 10 años, aparato que producía hermosos sonidos. En Chiclayo se sostuvo componiendo relojes y dedicado siempre a sus tenaces investigaciones.

Carrera militar

A los 15 años se trasladó a la capital. Movido por su vocación militar ingresó como cadete en 1848. Muy pronto por su corrección, valor y pericia, logró ascender a alférez y se inició así su brillante carrera militar, bajo la égida Castilla, Balta y el General Prado, a lado del cual se batió en el glorioso combate del 2 de mayo de 1866.

Explorando la Amazonía

Sus más destacados servicios a la Patria comienzan por el año 1855 cuando tenía don Pedro Ruiz el grado de Capitán. Era ayudante de la Prefectura de Amazonas. Siguiendo el curso del gran afluente del Marañón descubre la ruta fluvial que une Bongará con la capital amazonense y llega hasta el Pongo de Manseriche y, escapando de ser victimado por los salvajes, debido a sus conocimientos de los dialectos nativos y a su don de fascinarlos con la música de su violín, descubre la tribu de los Agua Ruma, las minas de pizarra y mármol de chiliquín y salva de los efectos mortíferos de la picadura de las vívoras de la selva, merced a sus conocimientos médicos.

Descubre una vacuna

En 1856 incursiona en la medicina, a causa de la epidemia de viruela, descubriendo una vacuna con la cual salva la vida de miles de personas. Fue catalogado como el médico militar salvador.

El reloj de Chachapoyas

Después de estas hazañas fue ascendido a Mayor graduado en enero de 1865 y a Mayor efectivo en febrero del mismo año. La gratitud de los amazonenses fue grande para don Pedro Ruiz y de sus días en Chachapoyas quedó cual monumento de su pericia el reloj público de aquella localidad.

Vencedor del Combate del 2 de mayo

Al iniciar el general Prado el movimiento de la Restauración, el entonces mayor Pedro Ruiz se alió a tan noble y patriótica causa y peleó valientemente en el glorioso Combate del 2 de Mayo de 1866, en la Segunda Compañía del Regimiento de Jefes y Oficiales que comandaba el Teniente Coronel Montalbán y cuyo jefe fue el Coronel Robles. La junta Calificadora presidida por el General don Miguel Medina, lo declaró Vencedor del Combate del 2 de mayo; por cuyo motivo el Gobierno del General Prado le concedió su ascenso a Teniente Coronel.

Su monumental reloj de Lima

Terminado el conflicto con los españoles, Pedro Ruiz Gallo se dedica por entero a su obra maestra: el reloj monumental. El año 1868 un decreto del Presidente Balta consideró al Teniente Coronel don Pedro Ruiz agregado al Estado Mayor General para que pudiese terminar su obra. Esta es la época de mayores luchas de nuestro héroe. Se esgrimen contra él envidias e incomprensiones. Le quitan hasta su ordenanza; le apresan su ayudante: le niegan sus sueldos; lo mal informan ante Balta; él sigue sereno, impasible, rectilíneo, tenaz, perseverante en su obra monumental.
Al fin un día ve realizado su sueño. El Congreso de 1868 a iniciativa del diario "El Comercio" de Lima que aboga en su favor, da la ley necesaria y el gobierno de Balta, acatando al Congreso, otorga la protección debida. Y el 6 de Diciembre de 1870 se inaugura la obra insigne. En los jardines de la Exposición (el actual "Parque de Lima") se levantó el Reloj, comparable al reloj de Strasburgo.
Tenía once metros de altura, 16 de ancho y 5 de espesor; nueve esferas y señalaba los días, los años, los meses, las estaciones, las fases de la luna, izaba el pabellón nacional y entonaba nuestro mágico Himno. Cada hora renovaba un cuadro de la Historia y dos centinelas presentaban armas, al son de la Marcha de Banderas, cuando izaba nuestro bicolor. Este reloj fue el orgullo de nuestra capital, hasta que se lo llevó el ejército chileno en la desastrosa Guerra del Pacífico.

Precursor de la aviación

Terminada su obra maestra, se dedicó a sus estudios y descubrimientos de aviación. Desde niño tenía la obsesión de poder descubrir un aparato para volar. Hizo estudios serios sobre el vuelo aerostático. Escribió una obra sobre navegación aérea: Estudios Generales sobre la Navegación Aérea y Resolución de este importante problema", donde estudia los globos aerostáticos y proyecta un aparato llamado "El Ornitoptero", que tendría la forma de un ave, pero funcionaría con un motor, como los actuales ultra-leves. Es presumible que esta obra genial haya circulado en todo el mundo científico por su interés y novedad. A excepción en un vuelo en San Cristóbal, todos sus ensayos los hizo en el Callao, en una casa que hace esquina en las calles México y Sucre.

Su sacrificio en la Guerra del Pacífico

Este sacrificio tuvo lugar el 24 de abril de 1880. La escuadra chilena había bloqueado nuestro primer puerto. En tan difíciles circunstancias el Gobierno comisionó al Teniente Coronel Pedro Ruiz para que preparara torpedos contra la escuadra enemiga.

Se encontraba pues en tan patriótica labor, a las doce de aquel aciago día, cuando por descuido de su ayudante, una explosión, puso fin a una vida tan cara para la patria, tan preciosa y útil para esos momentos que vivía el Perú. Así trágicamente pasó a la inmortalidad este epónimo peruano, honra de la Nación. La Asamblea Constituyente de 1884, resolvió trasladar sus preciosos restos a la Cripta de los Héroes (en el Cementerio Museo Presbítero Matías Maestro, que es el más antiguo de Lima); acto de gratitud nacional y justicia histórica que se corroboró por resolución suprema de abril de 1938; desde 1940 los restos de nuestro héroe Pedro Ruiz reposan al lado de Grau y Bolognesi.

PEDRO PAULET

PEDRO PAULET
PRECURSOR DE LA ERA ESPACIAL

Nació el 02 de julio en 1874 en Tiabaya, Arequipa, Perú. A la edad de 27 años ingresó a la Universidad de San Agustín donde estudio simultáneamente ciencias y letras.

El presidente Remigio Morales Bermúdez supo de este brillante estudiante y le otorgó una beca para. Continuar sus estudios superiores en la Universidad de Sorbona París. Fue así que viajó a la capital francesa, en la que estudió Ingeniería y Arquitectura. Concluidos sus estudios trabajó como corresponsal de "Leigaro" y "La Petit Republique", viajando por Asia Menor, Europa, Siberia y Africa. En Bruselas, conoció a la que fuera su esposa Luisa Contance Wilquet con la que tuvo 7 hijos. Estando en París, le sorprendió la Primera Guerra Mundial, en la que perdió a sus dos hijos mayores.

Inició su carrera diplomática de Canciller en el consulado de París, luego en Amberes y, por último, en la ciudad de Dresde (Alemania).

Su idea central fue siempre la química, pero es por su interés en la cohetería y a que buscaba un elemento que reemplazara la pólvora y lo encontró: la mezcla de nitrógeno con la gasolina.

Su inclinación desde los primeros años fue la cohetería que continuó experimentando con el deseo de obtener elementos necesarios para la propulsión del cohete en el espacio exterior.


En 1921, fue solicitado por el gobierno peruano como cónsul de la ciudad alemana de Dresde, pero su idea central continuaba siendo el viaje sideral. Cuando aspiraba la Embajada del Perú en Inglaterra el 30 de enero de 1945, recibió un cable procedente de Lima, él creyó que era su nombramiento como tal, cayó víctima de un infarto; el cable era portador del cese de sus funciones por límite de edad. 

PEDRO DE LA GASCA

PEDRO DE LA GASCA

Fue un sacerdote, político, diplomático y militar español del siglo XVI. Caballero de la Orden de Santiago y consejero del Tribunal del Santo Oficio. Nombrado en 1546 presidente de la Real Audiencia de Lima con la misión de debelar la rebelión de Gonzalo Pizarro en el Perú, cumplió a cabalidad su cometido, pasando a la historia con el apelativo de Pacificador. Hizo luego un ordenamiento general del Virreinato.
Nació en Navarregadilla, localidad cercana al pueblo de El Barco de Ávila en el año 1493. Hijo de don Juan Jiménez de Ávila y García y de doña María Gasca, ambos de conocidas estirpes hidalgas. Inició estudios en la Universidad de Salamanca. Muerto su padre (hacia 1513), hízose cargo de su educación su tío, el licenciado Del Barco, quien lo presentó ante el Cardenal Cisneros para que estudiara en la Universidad de Alcalá de Henares. Allí recibió el grado de Maestro en Artes y Licenciado en Teología; entró como colegial en el Colegio Mayor de San Ildefonso de la misma universidad, y entusiasmado por la política imperial, participó en el bando real durante la Guerra de las Comunidades de Castilla.
Acabada la guerra, su tío lo envió de nuevo a Salamanca (1522), donde gracias a sus virtudes intelectivas y a su talento negociador logró situarse en un primerísimo plano. En la universidad salmantina cursó Derecho Civil y Canónico; se graduó de Bachiller en ambos Derechos y fue elegido para ocupar la rectoría en el curso de 1528-1529. Posteriormente tomó una beca en el prestigioso Colegio Mayor de San Bartolomé o Colegio Viejo (1531), centro de formación de los más importantes políticos de la España del Renacimiento, donde se graduó de Licenciado en Cánones. Vista su capacidad le encargaron del rectorado del Colegio en dos oportunidades.
Concluidos sus estudios, recibió las sagradas órdenes, abrazando la carrera eclesiástica. Fue nombrado canónigo en el cabildo catedralicio de Salamanca y juez vicario en la diócesis de ese lugar.
Las excelencias de su ánimo y capacidad no tardaron en llegar a oídos del personaje más influyente en el gobierno civil y religioso de aquella época: el cardenal Juan Tavera, Arzobispo de Toledo y Presidente del Consejo Real. Por influencia de este personaje, en 1537 pasó a desempeñarse como juez vicario en Alcalá de Henares y como juez residenciador del cabildo metropolitano de Toledo. En noviembre de 1540 obtuvo una plaza de oidor en el Consejo de la Suprema Inquisición. Esta incorporación al mundo cortesano le otorgó la experiencia de administrar negocios concernientes al inmenso ámbito de la “monarquía universal” de Carlos V.
Su primera responsabilidad propiamente política le fue asignada en 1541, al recibir el encargo de hacer una visita general a los oficiales de la Corona en el reino de Valencia, para lo cual tuvo que contar con un breve especial del Papa, autorizándole a intervenir en problemas que normalmente eran ajenos a la gente de hábito clerical. Pasó en la comarca valenciana tres años intensos (1542-1545), durante los cuales se ocupó del adoctrinamiento y sujeción de las comunidades moriscas, ordenó disposiciones para la defensa del reino (fortificación de la costa y de las islas Baleares para enfrentar los ataques berberiscos y, principalmente, los del pirata Barbarroja), efectuó una toma de cuentas a los oficiales de hacienda, aplicó la residencia a los ministros de justicia y adquirió, en general, un notable conocimiento de las funciones gubernativas.
Al convertirse Gonzalo Pizarro en líder absoluto del Perú, no faltaron quienes le aconsejaron de independizarse de la Corona española y que formara un reino aparte, enlazándose con una princesa incaica. Gonzalo no se dejó seducir por estos consejos, pues esperaba reconciliarse con la Corona y ser reconocido como Gobernador, en virtud de ser hermano de Francisco Pizarro, el conquistador del Perú. Pero por desgracia para él, ello no ocurrió.
Enterados de la rebelión en España, el rey nombró al sacerdote Pedro de la Gasca presidente de la Real Audiencia de Lima y Pacificador del Perú, con poderes extraordinarios. La Gasca partió hacia América, sin más armas que su Biblia y cédulas reales en blanco para castigar y recompensar según el caso; portaba también el decreto real del 20 de octubre de 1545, por el que se suprimía el capítulo 30 de las Leyes Nuevas, donde se prohibía la encomienda hereditaria, con el fin de convencer a los encomenderos de que cesaran la revuelta, a cambio del perdón real.
Cuando La Gasca llegó a Panamá en agosto de 1546, se enteró de la muerte del virrey. De inmediato, comenzó a ganarse a los partidarios de Gonzalo. El primero a quien logró convencer fue al almirante Pedro de Hinojosa, jefe de la escuadra rebelde, de modo que éste se pasó con toda su flota al bando real, lo que constituyó un rudo golpe para el bando gonzalista. Sumados a otros capitanes y soldados que se les unieron el camino, partieron todos hacia el Perú; era ya todo un ejército de leales a la corona.
La Gasca desembarcó en Tumbes, luego siguió hacia el sur, pasando por Trujillo, Huaylas y Jauja, donde se enteró de la derrota de Huarina. Siguió a Huamanga y Andahuaylas, y se aproximó al Cuzco. Tenía ya un numeroso ejército de 700 arcabuceros, 500 piqueros y 400 jinetes.
Mientras que Gonzalo reunió en el Cuzco un ejército de 900 soldados y esperó a su adversario. Ambos ejércitos se enfrentaron en la batalla de Jaquijahuana, en la pampa de Anta o Sacsahuana,[2] el 9 de abril de 1548. En realidad no hubo batalla sino el desbande de las fuerzas gonzalistas que se pasaron al ejército de Gasca. La deserción la iniciaron el oidor Cepeda y el capitán Sebastián Garcilaso de la Vega (padre del Inca historiador). La derrota de Gonzalo Pizarro se consumó pues, debido a "...la traición de sus hombres, quienes se pasaron al lado de las tropas de los leales al rey...", viendo probablemente innecesaria la lucha, toda vez que las encomiendas habían sido restauradas.
Gonzalo Pizarro fue tomado preso, al igual que su lugarteniente Francisco de Carvajal y los demás capitanes rebeldes. Todos fueron decapitados al siguiente amanecer, a excepción de Carvajal, que por ser plebeyo fue ahorcado. Las cabezas de Gonzalo y Carvajal fueron enviadas a Lima y expuestas perpetuamente en la Plaza Principal, dentro de unas jaulas de hierro.
Tras su victoria, Pedro de la Gasca eliminó las gobernaciones de Nueva Castilla y Nueva Toledo. También redistribuyó las encomiendas existentes en el Perú, en el llamado “Reparto de Guaynamarina”. Aparentemente, La Gasca no pudo satisfacer del todo a sus leales, lo que generó nuevos descontentos.
El 27 de enero de 1550, considerando cumplida su labor, emprendió el retorno a España, llevando para el Rey un extraordinario cargamento de casi dos millones de escudos en metales preciosos. Dejó el gobierno en manos de la Audiencia de Lima presidida por Andrés de Cianca. En el istmo de Panamá sofocó la rebelión que los hermanos Hernando y Pedro Contreras habían promovido en la provincia de Castilla del Oro o Tierra Firme, de cuyo gobierno se habían apoderado violentamente con el plan de desposeer a España del Perú, rehacer el imperio incaico y ceñir su corona. La Gasca continuó el viaje a España, arribando a Sevilla en septiembre del mismo año de 1550.
Como correspondía a un individuo de profesión clerical, Pedro de la Gasca fue premiado por sus meritorios servicios con la dignidad de Obispo. Primero recibió por auspicio de Carlos V la dignidad episcopal de Palencia, que llevaba anejo el Condado de Pernia (1551). Luego fue promovido al rango de Obispo y Señor de Sigüenza, en tiempos de Felipe II (1562).
Falleció el 13 de noviembre de 1567, a los 74 años de edad, siendo sepultado en la Iglesia de Santa María Magdalena de Valladolid en un sepulcro en alabastro obra del escultor romanista Esteban Jordán.

Labor Administrativa en el Perú

Luego del Reparto de Guaynarima (en la que distribuyó las encomiendas o repartimientos de indios entre los capitanes y soldados de su ejército triunfador), La Gasca se dedicó a realizar un reordenamiento general en la administración del Virreinato del Perú. Concibió la necesidad de formar una aristocracia de encomenderos, alrededor de la cual debería girar la vida de los colonos ibéricos en el Perú. Según su esquema ideal, empero, el desenvolvimiento de los súbditos indianos no debía exceder los parámetros de control político y económico de la Corona, cuya preponderancia era necesario afirmar sobre las ambiciones de los particulares.
En su período de gobierno de un año y medio (1548-1550) dictó varias medidas con el propósito de garantizar la solidez del poder estatal:
§            La reorganización del manejo de la Hacienda pública, que fue su mayor preocupación, pues las guerras y turbulencias habían disminuido la recaudación de fondos para la Corona. Mandó distribuir nuevas marcas para la acuñación de metales en las casas de fundición de Charcas, Cuzco, Arequipa, Lima, Trujillo y Quito. Su interés primordial fue la recaudación de la mayor cantidad de metales preciosos para el fisco, y en esto se vio favorecido por el auge de los yacimientos argentíferos de Potosí, descubiertos recientemente.
§            La tasación general de encomiendas, hecha con el objeto de cortar la ilimitada extracción de riquezas que gozaban los encomenderos, poseedores de numerosos grupos de indios. Para realizar la inspección de los repartimientos en todo el país se designó a un conjunto de 72 vecinos.
§            El asentamiento de la administración judicial. Se implantó el sistema de los corregimientos como primera instancia judicial, con unos oficiales encargados de desempeñar la jurisdicción en los distritos pertenecientes a cada una de las ciudades españolas. Asimismo, el 29 de abril de 1549 se instaló la nueva Audiencia de Lima, máximo cuerpo administrativo-judicial del Virreinato.
Otras disposiciones y medidas que tomó La Gasca fueron las siguientes:
§            Dio disposiciones a favor de la sufrida población indígena. Moderó los tributos, suprimió la esclavitud, prohibió los trabajos demasiados pesados, y obligó que toda labor fuera pagada con justo salario. Aunque no logró efectuar muchos de sus planes a favor de la población indígena, sugirió por escrito al nuevo virrey que venía en su reemplazo los proyectos que debería llevar a cabo.
§            Promovió expediciones de conquista y de población en los confines del virreinato:
­            Dio permiso para que partieran expediciones de conquista o “entradas” a zonas todavía inexploradas en la región selvática del norte peruano colindante con Quito, como la dirigida por Diego de Palomino a la región de Chuquimayo (río Mayo-Chinchipe), que fundó Jaén de Bracamoros (1549); la de Hernando de Benavente a Macas; la de Alonso de Mercadillo al valle de Yaquiraca donde fundó Zamora de los Alcaides.
­            Otras expediciones fueron encomendadas a Pedro de Valdivia y Juan Núñez de Prado con rumbo a Chile y Tucumán, respectivamente.
­            Hizo regresar al capitán Ñuflo de Chaves que venía del Paraguay hacia el Perú, enviado por Irala; y asignó la jornada del Paraguay a Diego Centeno, que se frustró.
­            Se fundaron nuevas ciudades como Nuestra Señora de la Paz en el Alto Perú, por Alonso de Mendoza (20 de octubre de 1548).
§            Fomentó la utilización del camino del río de La Plata, pensando que sería un eficaz remedio para las dificultades que ofrecía el viaje al Perú a través del istmo centroamericano.
§            Entre otras resoluciones cabe mencionar sus ordenanzas sobre el laboreo de minas, la captura y reducción de esclavos cimarrones, la visita y despacho de navíos en el puerto de Lima.


CRONISTAS DE LA LITERATURA DE LA CONQUISTA

CRONISTAS DE LA LITERATURA DE LA CONQUISTA

Las Crónicas
Etimológicamente la palabra crónica proviene del griego Thoros, que significa tiempo. Las crónicas nos narran los acontecimientos por su orden cronológico; y son el género más característico de la conquista que linda con la historia, la novela y el ensayo.
Son consideradas, por algunos historiadores, como el primer género mestizo, ya que constituyen el primer relato escrito de nuestro pasado histórico, de sus costumbres ritos y tradiciones culturales.
Colonial, española, aparece la literatura de la conquista, en su origen, hasta por los géneros y asuntos de su primera época. La infancia de toda literatura, normalmente desarrollada, es la lírica. La literatura oral indígena obedeció, como todas, esta ley. La Conquista trasplantó al Perú, con el idioma español, una literatura ya evolucionada, que continuó en la Colonia su propia trayectoria. Los españoles trajeron un género narrativo bien desarrollado que del poema épico avanzaba ya a la novela.
Características:
­          Encierran testimonios del pasado peruano, las descripciones de soldados, catequista y poetas.
­          Sirvieron para conservar las reliquias de la cultura precolombina.
­          En un comienzo relatan hechos de la angustia; pero más tarde se nutren de elementos culturales de las sociedades conquistadas.
­          Tienen un valor histórico
Principales cronistas:
Cronistas Españoles:
Tenemos a:
­            Francisco de Jerez, Cristóbal de Mena (Fábulas y ritos de los Incas)
­            Juan de Betanzos (Suma y Narración de los Incas)
­            Miguel de Estete, Pedro Sarmiento de Gamboa
­            Pedro Cieza de León (Crónica del Perú).

Cronistas Indígenas:
Entre ellos tenemos a:
­            Juan Santa Cruz Pachacuti (Relaciones de antigüedades de los Incas)
­            Tito Cusi Yupanqui (Relación de la Conquista y hechos del Inca)
­            Felipe Huamán Poma de Ayala (Nueva Coronica y Buen Gobierno).

Cronistas Mestizos:
Entre los cronistas mestizos tenemos a
­            Blas Valera (Historia del Perú y De los Indios del Perú, sus costumbres y pacificación),
­            Inca Garcilazo de la Vega (Los Comentarios Reales).
CRONISTAS ANDINOS
FELIPE HUAMÁN POMA DE AYALA
Nació en San Cristóbal de Suntullo, Lucanas, en 1534. Fue hijo de Martín Huamán, Señor de Lucanas (Ayacucho) y de Cusi Ocllo, descendiente de Túpac Yupanqui.
Su obra "Nueva Coronica y Buen Gobierno" contienen 1179 páginas acompañadas de dibujos muy expresivos, puesto que no dominaba bien el castellano. En su obra describe el Incario que los españoles destruyeron, denuncia con valentía el estado en que se encontraban los indígenas y enjuició los acontecimientos de su tiempo.

PACHACUTI, JUAN DE SANTA CRUZ
Nacionalidad: Perú Pachacuti es el autor de la "Relación de antigüedades deste reino del Pirú" en la que realiza una variada descripción de la religión y la historia política de sus antepasados, los indios collagua. La obra fue publicada en 1613 por Marcos Jiménez.

TITU CUSI YUPANQUI
Monarca inca del siglo XVI en el Reino de Vilcabamba. Hijo natural de Manco Inca Yupanqui, su hermano Sayri Tupac Inca decidió aceptar las condiciones ofrecidas por los españoles y renunciar al trono, por lo que Titu Cusi Yupanqui se convirtió en el nuevo gobernante del reino de Vilcabamba, un pequeño reducto inca que comprendía la propia ciudad de Vilcabamba así como las localidades de Vitcos y Rangaya. Tras un período de hostilidades con los españoles, acabó asumiendo un compromiso, por el cual aceptó la entrada de misioneros en Vilcabamba y recibió el bautismo. Ello no impidió que se mantuviese firme en lo que respecta a su soberanía, por lo que llegó a escribir, en 1570, una carta a Felipe II, en la que exponía los agravios a los que su pueblo había sido sometido (Relación de cómo los españoles entraron en Pirú y el subceso que tuvo Mango Inca en el tiempo que entre ellos vivió). Su muerte, posiblemente causada por una pulmonía, fue achacada a un envenenamiento llevado a cabo por los españoles y provocó el asesinato de los misioneros y la reapertura de las hostilidades.

BLAS VALERA
El cronista jesuíta Blas Valera nació en Chachapoyas en 1545, hijo del capitán español Luis Valera, quien participó en la fundación de esa ciudad. Hizo sus primeros estudios en Trujillo y los prosiguió en Lima. Ingresó como novicio en la Compañía de Jesús en 1568 y fue posteriormente ordenado en el Cusco en 1574.
Dados sus conocimientos de quechua, participó en las misiones que los jesuítas habían establecido en Huarochirí, importante centro prehispánico de culto que a principios del siglo XVII fue escenario de la más intensa campaña de extirpación de idolatrías, llevada a cabo por Francisco de Ávila. Autor de una Relación de las costumbres antiguas de los naturales del Pirú.

Tomó parte activa en el III Concilio Limense de 1583, y se ocupó de la traducción, del castellano al quechua, de catecismos, confesionarios y otros textos para los evangelizadores de indios. Por otra parte, existen evidencias de que Valera fue acusado de herejía al incluír ciertos comentarios favorables al incanato y que, consecuentemente, fue encerrado por los mismos jesuítas por un período breve.

PEDRO CIEZA DE LEÓN

PEDRO CIEZA DE LEÓN

Pedro Cieza de León (Llerena, España 1520 - Sevilla, España 1554) fue conquistador, pero sobre todo cronista e historiador, del Perú. Escribió una Crónica del Perú en tres partes, de las que sólo la primera se publicó en vida de su autor, quedando inéditas las otras dos hasta los siglos XIX y XX respectivamente.
En América y sobre todo en Cartagena de Indias desempeñó una gran actividad en expediciones, fundaciones, encomiendas gubernamentales y otros cargos, aunque quizás su obra principal y por lo que es un personaje interesante, sea la crónica y el ambicioso proyecto de una historia del Perú. Dichas actividades se pueden resumir así:
­            1536 y 1537: Expedición a San Sebastián de Buenavista y a Urute junto con Alonso de Cáceres.
­            1539: Fundación de San Ana de los Caballeros (Colombia), junto con Jorge Robledo.
­            1540: Fundación de Cartago (Colombia).
­            1541: Fundación de Antioquia (Colombia).
­            Toma posesión de una encomienda que le otorga Sebastián de Belalcázar.
­            1547: Junto con Pedro de La Gasca inició un viaje hacia tierras peruanas, en una misión de pacificación.
­            1548: Marcha a la Ciudad de los Reyes (actual Lima) y allí comienza su carrera como escritor y cronista oficial del Nuevo Mundo. Durante los dos años siguientes recorrió los territorios del Perú recogiendo una interesante información con la que pudo desarrollar su obra.
Regresó a España en 1551 y se casó en Sevilla con una mujer llamada Isabel López. En esta ciudad publicó en 1553 la Primera parte de la crónica del Perú. Murió al año siguiente dejando una obra inédita que llegó a publicarse en el año 1871, bajo el título de Segunda parte de la crónica del Perú, que trata del señorío de los incas yupangueis y de sus grandes hechos y gobernación. En 1909 se publicó la tercera parte de sus crónicas con el título de Tercer libro de las guerras civiles del Perú, el cual se llama la guerra de Quito.

Aunque su obra es histórica, y narra los acontecimientos de la conquista, y de las guerras entre los españoles, su mayor importancia radica en la profundidad con que trata los temas de geografía, etnografía, flora y fauna, siendo el primero que describió algunas especies animales y vegetales.